Los esfuerzos de México para el fomento de la lectura y la escritura tiene sus orígenes en 1921 con José Vasconselos, quien creó el Departamento de Bibliotecas y Archivos de la SEP.

En 1960 con la creación de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (Conaliteg) con el entonces Secretario de Educación Pública, Jaime Torres Bodet, se editaron los primeros Libros de Texto Gratuitos.

A mediados de la década de los 80, se presentó un importante esfuerzo editorial, a través de la creación y publicación de la Colección de Los Libros del Rincón, a cargo de la Unidad de Publicaciones de la SEP, con Martha Acevedo.

En 1995 nació el Programa Nacional para el Fortalecimiento de la Lectura y la Escritura en Educación Básica (Pronalees).

En el 2002, se puso en marcha el Programa Nacional de Lectura junto con su acervo de Bibliotecas Escolares y de Aula, conformada por los Libros del Rincón.

Durante 2013, tras analizar los aciertos y desafíos acumulados, se replanteó la formación de los alumnos mexicanos como usuarios plenos de la cultura escrita. En este sentido, la Secretaría de Educación Pública decidió modificar el nombre del Programa Nacional de Lectura y sumarle un nuevo e importante componente, para transformarlo en el Programa Nacional de Lectura y Escritura, buscando con ello fortalecer la enseñanza de los alumnos de educación básica a través de las Bibliotecas Escolares y de Aula de Los Libros del Rincón, vinculados al resto de los materiales impresos y digitales que llegan a la escuela.

Durante 2013, tras analizar aciertos y desafíos, se replanteó la estrategia de promoción de lectura en las escuelas. Así la Normalidad Mínima Escolar considera a la lectura y escritura como aprendizajes clave frente al logro educativo.